viernes, 18 de febrero de 2011

Administraciones Públicas vs. Empresas

Las Administraciones Públicas como entes prestadores de servicios a la ciudadanía deben ser eficientes para poder funcionar con la mayor calidad más aun en un contexto de escasez de recursos, como el actual.
Esta noción ya la tienen interiorizada las empresas privadas y por ello no nos cuestionamos que funcionan mejor que la Administración en cuanto a prestación de servicios.
Sin embargo parece que la población no percibe de este mismo modo que la actividad de la Administración se desarrolle a través de empresas públicas (que podríamos definir como pequeñas parcelas de la Administración que para el ejercicio de determinadas funciones toman forma de sociedad mercantil y cuyo capital es público) o bien que la Administración gestione servicios públicos por medio de la gestión privada (esto es, mediante una concesión que la Administración hace a una empresa, como resultado de un proceso de selección regido por criterios de igualdad y transparencia, entre otros).
Un ejemplo de esta prestación de servicios públicos a través de empresas privadas lo encontramos en la gestión de algunos hospitales. Y ahí aparece el conflicto. Pues la ciudadanía piensa que una empresa no puede prestar un servicio de dicha índole, mejor que la propia administración. Se trata de la sanidad pública!
Sin embargo esto no debe ser así. Dado que los médicos y enfermeras seguirán siendo los mismos titulados universitarios que se licencian cada año, y el resto del personal de servicios así como las instalaciones se gestionarán mejor bajo los criterios de la empresa privada: economía, eficacia y eficiencia.
Particularmente, creo que el éxito de este enfoque es directamente atribuible a la figura del gerente.
Si el gerente de una empresa es aquel que busca obtener el mayor rendimiento de los trabajadores, que tiene una visión global de la empresa y que gracias a ello programa proyectos y estrategias con el objetivo de mejorar su gestión; que puede detenerse en observar los fallos y errores para buscar soluciones. Es obvio que una figura así nos hace falta en las Administraciones Públicas. Y no por ello hay que pasar por la "privatización" de los servicios sino simplemente habrá que adoptar esas buenas prácticas empresariales en la propia gestión administrativa. Esto es la modernización de la administración.
Esta posibilidad se abre dentro del personal al servicio de las Administraciones Públicas a través de la figura del personal directivo profesional que recoge el Estatuto Básico del Empleado Público (Ley 7/2007, de 12 de abril) en el artículo 13 sin embargo todavía es una figura un tanto difusa e indefinida en cuanto a su carácter público o privado, y la regulación aplicable.
Si pensamos en modernización administrativa hay que abordar la cuestión directiva.
Es hora de empezar a cambiar, de buscar la mejora, de trabajar de forma menos burocrática y más eficiente, a acercar a los ciudadanos a las Administraciones ya que es éste quien las sostiene con sus gastos, a dignificar la función pública a través del trabajo, a valorar los servicios públicos, incluso a ser un poco más corporativo con nuestras Administraciones, a cultivar el sentimiento de lo público como lo que és: aquello que nos pertenece a todos los ciudadanos.

5 comentarios:

  1. Estoy de acuerdo en la necesidad de optimizar el funcionamiento d e cualquier institución, pública o privada pero, en particular, resulta extremadamente importante mejorar la gestión del patrimonio d e todos. En cualquier caso también estimo que la pedagogía d e la gestión es fundamental para mantener informado al administrado de los esfuerzos d e la administración y esto falla muchas veces en el sector público

    ResponderEliminar
  2. En efecto Miguel, la pedagogía de la gestión será esencial para hacernos partícipes, conocer y comprender mejor el funcionamiento de la Administración.
    Mi experiencia como empleada pública me ha demostrado que en ocasiones se perciben determinadas decisiones como mala gestión, sin embargo tras una explicación de la toma de decisiones, del contexto (que posiblemente será más amplio del que consideramos de partida) y de la necesidad puede cambiar nuestra opinión al respecto.
    Lo que falla a menudo en el sector público es que "se vende" la gestión más de lo que se argumenta.

    ResponderEliminar
  3. pues yo pienso de que..

    pretender equiparación en la calidad de las gestiones públicas y privadas es, ni más ni menos, utopía pura. tus intenciones son muy sanas Julia, políticamente correctas; más que sanas son idílicas. pero al final se quedarán en eso, en intenciones puras.

    cualquier institución, pública o privada, es una "cosa" que debe dar un servicio a alguien; a personas. y para que cualquier institución, pública o privada, funcione debe estar gestionada por personas, por animalicos (desde ahora "animalicos A") que deben atender las necesidades de otros animalicos (desde ya "animalicos B") a fin de que éstos últimos queden satisfechos. ¿o no?

    la eficiencia de cualquier ente requiere, esencialmete, la satisfacción del animalico B; ese que está a la otra parte de la ventanilla, del que está en la cola, en la sala de espera, fuera de la barra. y es aquí donde encontramos la primera gran diferencia entre asuntos públicos y privados.

    en la cosa privada el animalico B es el factor más importante en toda su planificación. sin animalicos B no hay negocio. por tanto, cuantos más animalicos B estén satisfechos con el servicio que dan (pan, zapatillas, educación, etc) más céntimos entrarán en caja; y así consiguiendo fidelidad de muchos animalicos B se conseguirán los resultados económicos que se buscan. así se llega al éxito. porque lo que está muy claro en la "cosa" privada es que si a un animalico B no le gusta lo que les das, ipso facto se va a la competencia que hay en la manzana de al lado. si una óptica existe es porque hay gente que necesita gafas; y así si es capaz de satisfacer esa demanda perdurará. si no, no.

    sin embargo, y muy tristemente, en la "cosa" pública no hay alternativas posibles. el que acude a tráfico y no es bien atendido no puede acudir a otra oficina que le gestione sus asuntos. el que acude a una junta municipal para tratar un asunto y no encuentra ni respuesta ni apoyo alguno, ¿a dónde puede ir? quien acude a un ayuntamiento buscando la información necesaria que le permita solicitar una licencia y sale sin nada, ¿qué puede hacer? nada. en la "cosa" pública el animalico B está obligado a pasar por el aro. no hay opciones. esta es una de las grandes diferencias entre lo privado y lo de todos.

    ResponderEliminar
  4. pues yo pienso de que.. II

    y ¿sabes cual es otra de las grandes diferencias? pues verás, comentas, y con acierto, que el ente público debería compartir con la empresa privada criterios del tipo de economía, eficacia y eficiencia. sí señorita, así debería ser. pero ¿sabes qué pasa? que existe un claro y diferente trato hacia el animalico B desde el sector público y desde el privado. para conseguir esas economía, eficacia y eficiencia que le den el éxito económico, lo privado no es que trate al animalico B como personas, no; le trata de CLIENTE. al cliente se le trata con educación y respeto, con simpatía a veces. con el cliente se es a-ma-ble. y es que la amabilidad es una inversión gratuita que genera muchísima riqueza. con amabilidad se ganan clientes; euros.

    sin embargo lo chocante es que desde lo público (cuya esencia es servir al ciudadano) al animalico B tampoco se le da trato de persona, no. normalmente se da un trato similar al que se le da al ganado cuando se le quiere hacer entrar en un vallado. uno se siente no mucho más que un número, y gracias.

    julia, ¿te has planteado porqué la actitud de la gente no es igual cuando está en la cola de un cine a cuando está en una comisaría esperando turno para sacarse el pasaporte? pues símplemente porque no se percibe del mismo modo el trato recibido desde una u otra ventanilla. y esta es otra de las grandes diferencias, el trato hacia el otro. en cualquier empresa privada un trato desconsiderado hacia los clientes implica despido. en lo público no. en lo de todos el animalico A tiene garantizado su sueldo, su vida casi. ¿cómo se puede entender que después de minutos y minutos esperando tu turno te reciba alguien y te despida al rato sin mirarte siquiera a los ojos? ¿cómo? ¿cómo se puede entender que quien debe ayudarte, y a quien tú ayudas a mantener, te ningunée? ¿cómo? y que no se te ocurra quejarte o realizar cualquier aspaviento con los brazos, porque entonces apreciarás cómo todas esas cabecitas que permanecían ocultas tras sus monitores asoman al unísono, cual girasoles tras el astro, para lanzarte tal mirada inquisitiva que ni a torquemada imaginas.

    julia, en todo estamento público debería darse por lo menos una hora de ciudadanía todos los lunes por la mañana. de esa forma se enfrentarían a la semana laboral con otro talante. no sería muy complicado. de hecho con hacer ver que la señora mayor de 67 años que hay tras el mostrador, el chavalín mascachapas de 19 o la chica de 32 años del pelo tintado y con pistoleras, son algo más que lo que ven los ojos. son una abuelita que podría ser la tuya; un chaval que podría ser tu sobrino; una madre soltera que podría ser tu hermana.

    piensa en esto: el éxito real de lo público está en la satisfacción de todos. y mientras eso no ocurra la gestión jamás será óptima.

    de todas formas, a lo mejor aquí y ahora estás comenzando una movida, una revolución y poquito a poco la peña se va concienciando. ojalá! con que toda esta historia sirva para mejorar a un solo animalico A, esto ya habrá merecido la pena.

    ánimo..

    ResponderEliminar
  5. Veo que no tienes buenas experiencias con la Administración Javier.
    En efecto, lo que pretendo es trabajar por una mejor gestión, como el nombre del blog sugiere.
    Como funcionaria he de decirte que procuro trabajar al servicio del ciudadano. Como soñadora te diré que espero que el trato a esos administrados no será tan bueno como el de un cliente sino mejor, como el de un ciudadano que además de cliente sea poseedor de derechos.
    Lo que sí puedo afirmar es que vamos abandonando el antiguo concepto de administrado como sujeto pasivo que sufre el ejercicio de las potestades de la Administración. La nueva gestión pública hace años que trabaja en mejorar los servicios que se prestan a la ciudadanía por ejemplo a través de las cartas de servicios.
    Estoy de acuerdo contigo en que falta mucho camino por recorrer, pero te puedo asegurar que la desprotección no es tanta como la que nos presentas.

    Sin entretenerme más, quisiera sugerirte que fueras un poco más breve en tus comentarios aunque agradezco tu punto de vista crítico.

    ResponderEliminar