viernes, 25 de febrero de 2011

AHORA QUE SE ACERCAN LAS ELECCIONES ...

Ahora que se acercan las elecciones municipales creo que hay que dar un voto de confianza a la gestión pública y sus servidores.
Es tan fácil criticar. Lo difícil es ser constructivo y además, hacerlo bien.
¿Cuánto cuesta levantar una pared perfecta? Y aun siéndolo, ¿cuánto esfuerzo costaría tirarla?
Supongo que la política o la gestión algo tan sencillo y a la vez, tan difícil como esto.
España no es el país más legalista pero ya llevamos unos añitos viviendo en democracia y en un estado de derecho.
Sí,  generalizando, es cierto que nos caracteriza la picardía y en ocasiones el escaqueo, pero también somos una sociedad responsable y trabajadora.
En cuanto a la corrupción en la gestión, la vemos a menudo en las noticias y frecuentemente se difunde más allá de lo legal y pasando a la prensa rosa. Esto es abominable! Más aun porque no solo los políticos van a poder ser corruptos. No olvidemos que cualquier trabajador puede en el ejercicio de sus funciones favorecer a amiguitos, recibir dádivas ... en definitiva beneficiar o beneficiarse injustamente. 

Ahora que se acercan elecciones, parece que el discurso de la oposición (al menos el que se nos muestra en los medios de comunicación) se basa en dos pilares básicos:
1.- Desgaste a través de la descalificación de las medidas adoptadas por quien gobernaba.
2.- Búsqueda de trapos sucios del oponente.
Y escasea la oposición constructiva. La política ejercida por vocación. La política que se hace cuando alguien que vive con los pies en tierra se para a pensar en lo que quiere mejorar y las herramientas de que dispone para ello.

Si yo pudiera hacer mi lista de partido ficharía a gente con formación, con inquietudes, con vocación política. De hecho mis dos primeros candidatos serían dos amigos que están en activo: Jose Maria Serna del Partido Popular y Cristian Santiago de Izquierda Unida. Os invito a que veáis por qué haría esta elección.

Por favor, quiero unos políticos constructivos, que no usen bonitas y grandilocuentes palabras vacías de contenido, que ante los problemas reales ofrezcan soluciones modestas, que día a día mejoren el bienestar de los ciudadanos, piedra a piedra.

Y vosotros, ¿qué queréis?



Julia de la Guardia Anaya

viernes, 18 de febrero de 2011

Administraciones Públicas vs. Empresas

Las Administraciones Públicas como entes prestadores de servicios a la ciudadanía deben ser eficientes para poder funcionar con la mayor calidad más aun en un contexto de escasez de recursos, como el actual.
Esta noción ya la tienen interiorizada las empresas privadas y por ello no nos cuestionamos que funcionan mejor que la Administración en cuanto a prestación de servicios.
Sin embargo parece que la población no percibe de este mismo modo que la actividad de la Administración se desarrolle a través de empresas públicas (que podríamos definir como pequeñas parcelas de la Administración que para el ejercicio de determinadas funciones toman forma de sociedad mercantil y cuyo capital es público) o bien que la Administración gestione servicios públicos por medio de la gestión privada (esto es, mediante una concesión que la Administración hace a una empresa, como resultado de un proceso de selección regido por criterios de igualdad y transparencia, entre otros).
Un ejemplo de esta prestación de servicios públicos a través de empresas privadas lo encontramos en la gestión de algunos hospitales. Y ahí aparece el conflicto. Pues la ciudadanía piensa que una empresa no puede prestar un servicio de dicha índole, mejor que la propia administración. Se trata de la sanidad pública!
Sin embargo esto no debe ser así. Dado que los médicos y enfermeras seguirán siendo los mismos titulados universitarios que se licencian cada año, y el resto del personal de servicios así como las instalaciones se gestionarán mejor bajo los criterios de la empresa privada: economía, eficacia y eficiencia.
Particularmente, creo que el éxito de este enfoque es directamente atribuible a la figura del gerente.
Si el gerente de una empresa es aquel que busca obtener el mayor rendimiento de los trabajadores, que tiene una visión global de la empresa y que gracias a ello programa proyectos y estrategias con el objetivo de mejorar su gestión; que puede detenerse en observar los fallos y errores para buscar soluciones. Es obvio que una figura así nos hace falta en las Administraciones Públicas. Y no por ello hay que pasar por la "privatización" de los servicios sino simplemente habrá que adoptar esas buenas prácticas empresariales en la propia gestión administrativa. Esto es la modernización de la administración.
Esta posibilidad se abre dentro del personal al servicio de las Administraciones Públicas a través de la figura del personal directivo profesional que recoge el Estatuto Básico del Empleado Público (Ley 7/2007, de 12 de abril) en el artículo 13 sin embargo todavía es una figura un tanto difusa e indefinida en cuanto a su carácter público o privado, y la regulación aplicable.
Si pensamos en modernización administrativa hay que abordar la cuestión directiva.
Es hora de empezar a cambiar, de buscar la mejora, de trabajar de forma menos burocrática y más eficiente, a acercar a los ciudadanos a las Administraciones ya que es éste quien las sostiene con sus gastos, a dignificar la función pública a través del trabajo, a valorar los servicios públicos, incluso a ser un poco más corporativo con nuestras Administraciones, a cultivar el sentimiento de lo público como lo que és: aquello que nos pertenece a todos los ciudadanos.