jueves, 18 de noviembre de 2010

Una mejor gestión para una nueva Administración Pública.

En las Administraciones Públicas españolas las cosas funcionan. Los expedientes se van tramitando con mayor o menor agilidad, las disposiciones legislativas que los rigen se van cumpliendo con mayor o menor rigor... Pero, independientemente de estas cuestiones que mayoritariamente nos preocupan a los que trabajamos en las Administraciones, la realidad es que como ciudadanos gozamos de un Estado de Bienestar y de los servicios que se nos presta desde los distintos niveles de Administración Pública, Estatal, Autonómica o Local.
Ahora bien, cada vez somos más conocedores de nuestros derechos y más exigentes con quienes gestionan el dinero público, nuestro dinero. Por ello, nos planteamos que una nueva Administración Pública es posible. Y la queremos, por supuesto transparente y legal, y además queremos exigirle que sea eficiente, ecológica, sostenible, comprometida.
Si todos lo tenemos tan claro -no creo que nadie discrepe con lo dicho- ¿por qué no lo hacemos posible?
Porque para ello hay que preocuparse, replantearse el modelo, encontrar la manera de modernizar las Administraciones Públicas y sobre todo OCUPARSE, y ésto es lo que realmente constituye un reto.